# Mensaje a las élites y medallistas científicos y deportivos

- Seyed Mojtaba Hosseini Jamenei
- Publicado: 26 de octubre de 2026 (2026-10-26)
- URL: https://mojtabakhamenei.world/es/messages/message-elites-scientific-sports-medalists/
- Persian original: https://mojtabakhamenei.world/fa/messages/message-elites-scientific-sports-medalists/

بسم الله الرحمن الرحیم
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Estos días coinciden, según una de las tradiciones, con los días del martirio de la Señora y Soberana de las mujeres del Paraíso, la Veraz purísima, Fátima al-Zahra (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ella). Resulta asombroso que la fecha de su martirio permanezca desconocida, del mismo modo que el noble lugar de sepultura de esa luz divina ha permanecido oculto y que, en un grado más elevado, su valía y su rango también permanecen desconocidos y por encima de la comprensión humana. Es una personalidad ejemplar en la adoración, la devoción y la servidumbre a Dios; el ejemplo supremo en el acompañamiento especial y completo al Gran Profeta y en la defensa abnegada de la wilayah (tutela) del Príncipe de los Creyentes (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ambos y con su familia), en la transmisión del conocimiento y la enseñanza, en el discernimiento del momento oportuno y el levantamiento por la verdad, y en la firmeza y la explicación; el modelo por excelencia de paciencia, sacrificio, abnegación, servicio desinteresado y solidaridad en la sociedad; un modelo como esposa y madre y en la crianza de los hijos y de la descendencia de los Imames purificados (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ellos), que son los guías de la humanidad; un modelo de esfuerzo, empeño, lucha, pureza, decoro, piedad, luminosidad y espiritualidad; y, en una palabra, un modelo para todas las mujeres y todos los hombres creyentes. Entre las virtudes resplandecientes de la sociedad fatimí está el hecho de que abre a la nación revolucionaria y musulmana de Irán la hoja de ruta de los grandes movimientos sociales, de la presencia en los escenarios y ámbitos de la lucha, del yihad y de los movimientos populares, e incluso de la voluntad de progreso en los ámbitos científicos y del servicio humilde y desinteresado.

Nuestro querido Irán es, en esta etapa, ante todo una manifestación de voluntad y esperanza, y el papel de las élites y de los jóvenes iraníes talentosos y capaces en esta esperanza, en este progreso y en el avance por la senda de su futuro brillante es incomparable. Sin embargo, la geografía de la excelencia no se limita al ámbito de la ciencia y la tecnología, ni al del deporte y las diversas habilidades. Toda forma de distinción positiva y deseable puede hacer realidad la excelencia. En estos días somos testigos de la excelencia de personas selectas de esta tierra que, con la mirada puesta en un horizonte más amplio, luchan por la elevación de la bandera sagrada de su patria. Ellos son las élites de la clarividencia y del yihad. Consideramos a los «Rizalí Jayaví» y a los «Alí Landí» élites cuyos nombres deben inscribirse en el frontispicio de los espacios culturales; y entre estas flores selectas de la sociedad se encuentran los mártires y los excombatientes que, con el sacrificio de su vida y de su salud, dejaron una huella extraordinaria en el destino del Irán islámico y de su querida nación, y recibieron del Único Adorado la medalla de la servidumbre.

En primer lugar, aprovecho la ocasión para felicitar a todo el querido pueblo de nuestro país y a cada uno de quienes le han dado gloria por la obtención de numerosas distinciones, medallas y honores científicos en las olimpiadas de astronomía y astrofísica, matemáticas, ciencias de la Tierra, geografía, física, química, biología, informática e inteligencia artificial y ciencias humanas, así como por los diversos logros deportivos recientes; y expreso mi reconocimiento y gratitud por la determinación y la voluntad de quienes encabezan la caravana del honor y la esperanza y de los abanderados del progreso del país en todos los sectores de élite, desde los adolescentes y los jóvenes hasta los entrenadores, los profesores y los sabios. La motivación y la esperanza de las élites para la transformación del país son una llama ardiente de la que he sido testigo, de cerca y de lejos, a lo largo de los años y las décadas pasadas; y contemplar el grandioso movimiento, generador de esperanza, de las élites y de la corriente científica en el país, y las manifestaciones de este movimiento en los campeonatos reiterados, sucesivos y anuales en las disciplinas científicas, las olimpiadas y las disciplinas deportivas, es motivo de honor y orgullo para toda la nación de Irán.

Las brillantes clasificaciones de los esforzados deportistas de nuestro país en diversas disciplinas durante los últimos días y meses, y el establecimiento de nuevas marcas, dan testimonio de su esfuerzo, su empeño, su voluntad y su fe. Esos deportistas que, con su fuerza física, su fortaleza espiritual, moral y de fe, y su esfuerzo constante, acrecientan el poderío del querido Irán ante los ojos de todas las naciones y muestran al mundo entero la vitalidad de la valerosa nación iraní; esas deportistas que hacen resplandecer en el mundo el símbolo honroso de la vestimenta de la mujer iraní; esos medallistas deportivos que despiertan alegría y entusiasmo en el corazón de la nación iraní y dan gloria a la bandera enaltecida del Irán islámico: cada uno, en su medida, participa e influye en dar sentido a un Irán fuerte.

Dado que estos días son días de vitalidad y de atención a la ciencia y la investigación en las universidades, los seminarios islámicos y las escuelas, considero oportuno dirigir unas breves palabras al respecto a los amantes del saber, a las élites de la nación y a los sabios del querido Irán.

La excelencia es una gracia y un don divino, y su sustancia principal es el talento y la inteligencia, una gracia y una inmensa riqueza otorgada por Dios de la que goza la nación iraní, especialmente los jóvenes de nuestro país. La razón y la servidumbre exigen que el ser humano agradezca debidamente la gracia divina; y si el agradecimiento se expresa en todos sus niveles, en el corazón, con la palabra y con los actos, se allana el camino hacia la plenitud de esa gracia. El reconocimiento de la gracia de la excelencia debe provenir también, en primer lugar, de la propia persona de élite y, después, en los niveles siguientes, de su entorno, desde el padre, la madre, la familia, el maestro y el profesor hasta el ámbito escolar y universitario y el sistema del país, para que esta capacidad crezca, se multiplique y se emplee correctamente. Por ello, la persona de élite tiene una responsabilidad mayor en el agradecimiento práctico de esta gracia, y conviene que, además de fortalecer y desarrollar su propia excelencia, emplee este talento de la mejor manera posible en la solución de los problemas del país y de la sociedad.

La élite no es aquella persona que, por el mero hecho de poseer un talento y una inteligencia notables, se considera de otra pasta y piensa solo en deseos personales y pasajeros; la élite es aquella persona que se preocupa por el crecimiento de su talento, se define como un elemento influyente en la sociedad y utiliza su talento y su capacidad para su propio crecimiento y el de su sociedad a la vez. La élite iraní ha demostrado que se puede convertir el conocimiento y el talento en una herramienta para resolver los problemas reales del pueblo y del país, y buscar la aplicación práctica de su ciencia, su saber y su excelencia, desde las células madre, la nanotecnología y la biotecnología hasta las tecnologías avanzadas aeroespaciales, la industria, la minería, la medicina, la agricultura, la energía nuclear, la energía y la infraestructura. Todos nosotros vemos en la vida real los efectos y las manifestaciones de este movimiento progresista. La generación de electricidad con turbinas iraníes en las centrales; la tecnología basada en el conocimiento en las plantas desalinizadoras de las islas del sur; el vuelo de drones agrícolas sobre los campos, los huertos y los arrozales del norte para optimizar las labores agrícolas y el uso del agua y del suelo; el nacimiento de hijos en familias infértiles gracias a las tecnologías avanzadas de Royán; el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades de difícil curación con radiofármacos; la vigilancia de la tierra, el agua y los cultivos con satélites de teledetección; y la mejora de la productividad y la seguridad alimentaria mediante innovaciones científicas y tecnológicas son solo algunos ejemplos que pueden mencionarse de este conjunto inmenso y fecundo; y muchos otros logros de este tipo, especialmente en los ámbitos defensivo y militar, han deslumbrado en su momento al mundo en repetidas ocasiones, y así seguirá siendo en el futuro.

Un Irán fuerte se asienta sobre el poderío científico y tecnológico, y este eje es uno de los componentes más importantes del papel de Irán en las ecuaciones y en el nuevo orden mundial. Por tanto, la clave para hacerlo cada vez más fuerte reside en que las élites rompan fronteras y abran soluciones a los problemas científicos del país; y la perversidad y los crímenes de los enemigos del Irán islámico contra los científicos y las élites demuestran el papel eficaz de las élites en la fortaleza del país. Ese enemigo que asesina a los científicos destacados y a las élites influyentes de nuestra sociedad en la segunda y la tercera guerras impuestas y, por supuesto, años antes, en sus entornos científicos y en su vida cotidiana, no soporta ver el progreso y el poderío de Irán y utiliza todas sus herramientas y métodos para debilitar a las élites del querido Irán: desde sembrar la desesperanza y el desaliento hasta apoderarse de su mente y de su alma, hacer que sean engullidos por el neocolonialismo y convertirlos en piezas del engranaje de la maquinaria de saqueo y del capitalismo occidental. Ignora que cada gota de la sangre de las élites, científicos, profesores, universitarios y escolares mártires de esta nación ha levantado y sigue levantando una tormenta de voluntad y progreso.

La nación iraní recuerda su antigua civilización, sus diversas glorias en las ciencias y las artes y sus figuras y sabios de renombre mundial, junto con dos siglos de grave atraso y de pasividad histórica durante las épocas Qayar y Pahlaví. Esta nación conoce el valor de la metaestrategia victoriosa de «اَلعِلمُ سلطان» (el conocimiento es poder) y sus resultados en el rechazo de la dominación científica de Occidente, así como el rápido crecimiento científico e investigador de las élites en las tres últimas décadas, una parte considerable del cual se ha debido a las medidas especiales y las orientaciones de nuestro eminente Líder mártir (que Dios santifique su alma pura). Si antes de la etapa actual y de la tercera guerra impuesta un nuevo auge científico era una recomendación necesaria e imprescindible para las élites, la experiencia de las dos guerras recientes demostró a todos que este nuevo auge científico debe ser profundo y acelerado. Con este fin, es necesario que, además de los responsables de los organismos y centros científicos, de investigación y tecnológicos, todas y cada una de las élites y de los sabios del querido Irán se dediquen a su misión principal en la construcción del futuro glorioso del Irán islámico y de su progreso y prosperidad, y tengan en cuenta los siguientes puntos:

En primer lugar, debe existir un programa serio, preciso y práctico para el desarrollo de las ciencias básicas y las ciencias humanas en el país. El crecimiento y el desarrollo de las ciencias básicas, como la física, la química, las ciencias de la vida y las matemáticas, en tanto que fundamentos principales de las demás ciencias y de las tecnologías aplicadas, son el motor del progreso científico y tecnológico del país. Toda nación que ha llegado a alguna parte lo ha hecho a través de las ciencias básicas, y un país que no se desarrolla en estas ciencias siempre se queda atrás.

En segundo lugar, debe prestarse atención constante a la concentración en las verdades aún no descubiertas, a la ruptura de fronteras en las ciencias básicas y a una competición permanente para resolver, como meta y destino, los célebres problemas no resueltos de estas ciencias, en especial de las matemáticas.

En tercer lugar, el punto clave del auge científico es la creatividad y la innovación. Dar cabida a la creatividad y a la imaginación positiva, que es el elemento principal del crecimiento y de los avances en todas o en la mayoría de las ciencias, la valentía científica para inventar, crear e innovar, y el aumento de la confianza personal y nacional en uno mismo para explorar caminos nuevos y no transitados son sumamente necesarios y provechosos. Establecer incentivos aceptables y atractivos para cualquiera que sea capaz de aportar una creatividad eficaz contribuye a preparar el terreno para ello.

En cuarto lugar, la autosuficiencia en la solución de los problemas científicos, la provisión de infraestructuras y la eliminación de los cuellos de botella tecnológicos para la acción y la actuación más allá de las fronteras generan una combinación de solidez de la estructura interna y apertura de horizontes a escala mundial.

En quinto lugar, dar cabida al talento de las élites de las disciplinas experimentales y prácticas, incluso mediante la vinculación de la industria con la universidad desde los primeros años de estudios, y facilitar las empresas basadas en el conocimiento desempeñan un papel importante en la aplicación del conocimiento y en el crecimiento de las élites. La alineación de las capacidades científicas y tecnológicas del país y el fortalecimiento del vínculo entre las élites y los centros científicos y de investigación, por un lado, y las empresas basadas en el conocimiento, las industrias e incluso las empresas emergentes, por otro, junto con el apoyo de los organismos ejecutivos a toda la cadena que va del conocimiento al consumo, en torno a los temas importantes del presente y del futuro del país, desde el agua, el suelo, la alimentación y la energía hasta la inteligencia artificial, pueden conectar y trasladar la mesa de trabajo del profesor y del estudiante desde los laboratorios de las universidades y de los centros de investigación hasta los talleres y las fábricas. El salto acelerado se hará realidad si los intereses económicos y el mercado de comercialización de productos y servicios se combinan con la motivación y la voluntad de las élites y establecen una conexión duradera y continua entre la institución de la ciencia y la investigación y la industria y el mercado de consumo.

Asimismo, la participación directa y eficaz de las élites de las diversas disciplinas teóricas y experimentales de la universidad y del seminario en los niveles de planificación y formulación de políticas contribuye notablemente al progreso del país, y los responsables tienen el deber de aprovechar al máximo las capacidades individuales y la racionalidad y la sabiduría colectiva de las élites comprometidas.

Si este camino se recorre correctamente, el centro de gravedad y los focos del conocimiento, especialmente de algunas ramas de las ciencias básicas, se trasladarán gradualmente de los países occidentales a Irán; en un futuro no muy lejano el país se convertirá en un referente científico y tecnológico, y se hará realidad el objetivo antes mencionado de nuestro sabio Líder mártir (que Dios eleve su noble rango espiritual) de que el persa se convierta en una de las lenguas de referencia científica del mundo.

Si Dios quiere, por la bendición de la sangre de los mártires del ámbito de la excelencia y por la súplica benévola de nuestro Señor y Maestro (que Dios Altísimo apresure su noble reaparición), que se hagan realidad y posibles el auge científico profundo y acelerado de las élites y los sabios de la nación y el progreso integral de un Irán cada vez más fuerte para alcanzar la nueva civilización islámico-iraní.

Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí
4 de Aban de 1405
