Esta es una traducción del texto original en persa. Texto original en persa
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.
Wa‑lā taḥsabánna al‑ladhīna qutilū fī sabīli l-lāhi amwātan bal aḥyā’un ‘inda rabbihim yurzaqūn (1) .
Con profundo pesar he recibido la dolorosa noticia del martirio del señor doctor Ali Lariyaní, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y representante del Líder en dicho Consejo, así como el martirio de su noble hijo y de algunos de sus colaboradores. Él era una persona erudita, previsora, inteligente, comprometida y poseedora de una experiencia diversa en los ámbitos político, militar, de seguridad, cultural y administrativa. Casi cinco décadas de desempeño en los distintos estratos del sistema islámico habían hecho de él una figura excepcional.
Sin duda, el asesinato de una personalidad semejante evidencia la magnitud de su importancia y el profundo odio que los enemigos del Islam le profesaban. Que los islamófobos sepan que derramar estas sangres al pie del robusto árbol de la República Islámica no hará sino fortalecerlo aún más; y, por supuesto, toda sangre tiene un precio, que los criminales asesinos de los mártires deberán pagar muy pronto. El que suscribe expresa sus más sinceras condolencias a la distinguida esposa y a los demás hijos de aquel ilustre, así como a los demás familiares, en especial al honorable ayatolá Amolí Lariyaní, pido al Señor Altísimo —enaltecido y glorificado sea— la elevación de los grados de quienes han emprendido el viaje.
Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí
17 de marzo de 2026
Notas
(1) «Aquellos que han sido matados en la senda de Dios [no] están muertos, sino que están vivos y provistos de sustento junto a su Señor» (Sagrado Corán, 3:169).